miércoles, 28 de diciembre de 2016

Miércoles, 28 de diciembre

Inicio la mudanza de la casa del Carmelo -la de Can Baró, como he precisado en mis últimos diarios-. Tendrá que ser lenta, como todo lo que transcurre a mi alrededor y en mi interior. Conservaré dos o tres objetos de la casa de mi infancia y acaso el escritorio en el que apenas he reposado los codos. Embalaría los libros en unas trescientas cajas de cartón y todo lo que no cupiera lo entregaría en pago a los transportistas de confianza.
Cuando he retirado algunas piezas del escritorio he sentido una incipiente desazón, como si estuviera ante un Hejal (o armario de nuestra Torá) profanado.