jueves, 18 de enero de 2018

Jueves, 18 de enero

Participaba en el homenaje a Jordi Royo. Había visto su nombre en el programa y de pronto lo tenía en las narices, con su bastón y su rubia mirando a otro lado: "Ya no podrás escapar y no saludarme", me dijo. A lo que le repliqué que cuando nos vimos por último vez él estaba con Margo Glantz y nos saludamos. Siguió diciendo que él apreciaba mucho mi poesía, y yo tuve que replicarle otra vez que su famosa crítica a Los que cruzan el mar no era tal crítica, sino una arremetida personal en defensa de su padrino. 
Se leyeron (leí) poemas de Royo, extraordinarios. Hubo fotos de grupo y en una debe de figurar justo detrás de mí. Al final volvió a despedirse con afecto: "¿Tienes mi dirección?" Le respondí que tenía su dirección. "Mándame el nuevo diario", me dijo. Y tragué saliva: ¿lo menciono como él retrata a su rubia meando contra el sol en uno de sus libros de poemas?
Puedo decir que sentí lástima.

miércoles, 17 de enero de 2018

Cuando el taxista me dejó en la puerta se despidió con estas palabras: "¡Allah  Akbar! ¡Allah u Akbar!".
Me las hizo repetir --eso sin perder la sonrisa--hasta que logré una pronunciación aproximada.
Pude haberle replicado, también sin perder la sonrisa: "Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonái Ejád".
Llevo tiempo acercándome a cierta teología islámica, con simpatía y cariño a los musulmanes.
¿Mantendrían ellos su simpatía hacia mí sin los saludara con el "Shemá Israel"?
Ya una vez mi amiga Rania me reprochó: "Vaya lo que hacen los tuyos en Israel..."
Esos míos no son tales, aunque yo me declare sionista y por tanto defienda la existencia de Eretz Yisrael.
Qué complejo el mundo semita y sus alrededores: estoy con los chiíes, con los yazeríes, los kurdos, los beréberes, los judíos hasídicos...
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lunes, 15 de enero de 2018

He pagado un mes en Tenerife, y pocas son la referencias aquí anotadas.sobre mi esta estancia. La Punta, Las Cañadas, La Laguna... Tampoco en las libretas de bolsillo. Lo que demuestra una vez más incapacidad para la crónica.
Me limito a escribir desde un tiempo sin transcurso, en una tierra que prolonga la tierra de mis ensoñaciones. Pero hablo de mí frente al misterio, mientras el misterio se desvanece si tratara de traducirlo a letras.
Ahora, en Barcelona, un frío tremendo.

sábado, 13 de enero de 2018

Se remueven los gorriones en el canalón: el sol esta enfrente, subiendo, y hay como un atisbo de marzo en el horizonte, tenue, minimalista, delante del ventanal. ¿Y ahora qué? La pregunta y la respuesta vienen hacia ti.

domingo, 7 de enero de 2018

Sábado, 6 de enero de 2018

En la palabra silencio no puede transparentarse el silencio; en ninguna otra palabra tampoco. Realidades que transcurren al margen de las palabras, de nuestros pensares. Espacio de ebullicción y seducción. Solo fuera, sentimos.

lunes, 1 de enero de 2018

Lunes, 1 de enero de 2018

Toda la tarde de ayer leyendo noticias de Manuel Verdudo, y de su hermano Domingo, aquel que se colocaba en el ojal una cinta de un color según la personalidad que lo estuviera habitando.
Aquellos dos personales vivieron en la esquina a la casa en nací, plaza del Adelantado, una casa del siglo XVI, donde Mencia Díaz Clavido dio a luz a José de Anchieta, evangelizador jesuita de Brasil. Yo la conocí, como colegio mayor femenino, Virgen de la Candelaria, que lo era desde 1962. A su lado se hallaba el palacio de los marqueses de Celada, que cedieron su lugar a los Benitez de Lugo que fueron de los pocos amigos en mi infancia. Frente al yo soy otro de Manuel, las tres identidades conocidas de su hermano y que fotografió Guerra. Espiritistas ambos, como mi abuela Juana; de su biblioteca rescaté algunos título de teosofía.
¿Qué nos ha llegado a Manuel Verdugo, nacido casualmente en Manila? En primer lugar publicaciones de la editorial que Olga Luis Rivero ha sacado adelante con su compañero, músico y poeta Roberto Cabrera. En segundo lugar, a un amigo intermitente, Julio Fajardo, hermano de otro amistad intermitente, el pintor José Luis Fajardo, con un libro de 2014 que llamó mi atención: La Laguna.
Casa de las identidades, casa desaparecida. Habitantes lanzados a la intemperie, al remolino del no lugar, aun siendo profundamente laguneros, canarios.

martes, 26 de diciembre de 2017

Sábado, 24 de diciembre de 2017

Hotel Océano, La Punta del Hidalgo. 
A las 16:30, interpretación de solista alemana. A las 17, brindis luterano. A las 18, cena de su navidad. 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Lunes, 18 de diciembre de 2018

Si quieres narrar un acontecimiento tienes que ser preciso y verdadero. Pero también te puedes largar con tus mitos literarios, con tus medias verdades, con tus verdades de subsistencia a otras parte.
En su opinión, yo había saltado demasiadas líneas rojas. Me había comportado con violencia; me había internado en la locura.
Y se alegraba la recolección de mi locura.
Mi memoria está astillada desde hace unos dieciocho años, con lo que solo tengo mis medias verdades, mis movimientos defensivos.
¿Quién oye al loco, si además este apenas recuerda y no tiene palabras para contar?
Tengo en la familia un suicida y un esquizofrénico, además de otros dos miembros con serios altercados en la cordura. Nunca meta dado miedo la locura, pero cuando he sentido que empezaba a entrar por mis raíces casi me he desvanecido del terror.
Lo dejo aquí por hoy.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Sábado, 17 de diciembre de 2017

El aniversario de la muerte de mi madre se cumplió ayer al atardecer. Pudo a ver sido a las ocho, ocho y cuatro o bien a las ocho y media de la tarde. Cuanto llegué al zaguán de mi casan en la calle de Viana, casi tocado con San Agustín, y tras pasar parte de la tarde bebiendo ron con el ahora muerto jíbaro --para mi entonces lo llamaba Señor A en los diarios--, no me dio por mirar el reloj, sino los avisados que se acumulaban en la sala de la mujer yaciente entre grandes espejos, lámparas de araña y relojes antiguos restaurados por mi padre. De él recibí el primer abrazo.
Iba en taxi por Diagonal, cuando tuvo que detenerse frente a Fyords, miré el reloj y suspiré: Eran todavía las siete, lo que tomó erróneamente no por las seis en las Islas, sino por las noches.
Al menos me acuerdo de las horas en que murió, cuando recibió una vacuna preventiva contra el asma y el practicante, de toda la familia, de toda la vida, no llevaba encima el antídoto en caso de reacción adversa. Se le fue en sus brazos en el Hospital de Dolores.
Casi todo lo que he escrito literariamente sobre la memoria es de todo menos literatura. Nosotros somos diferentes --tampoco es literatura-- y en la peor de las pesadillas ha habido veces en que he dudado de que fuera mi madre la que murió. Después de todo me llamaban el engrillo recogido en el barranco que franqueaba mi casa. No existe el tal barranco, no existe la casa de Viana, la ciudad es un parque temático y yo tengo acordada finalmente mi vida a las nubes que se abalanzan mar adentro.

martes, 12 de diciembre de 2017

Martes, 12 de diciembre de 2017

A cuatro días del aniversario de la muerte de mi madre, sueño que una bandera creada por mí es elegida como bandera del Congo. Supongo que mi madre no ha tenido nada que ver con este acontecimiento. Tremenda felicidad de saber que paso a la gloria por haber creado la bandera nacional congoleña.

Serios problemas con la memoria, que se une al que ya sufro con el dolor crónico en cada pieza de mi cuerpo. He sostenido con absoluta convicción que la presentación de La vida figurada en Barcelona tendría lugar esta tarde a las ocho de la noche, cuando será, de la mano de Vicenç Villatoro, el martes 19, la víspera de un nuevo viaje de un mes de duración a  la isla de Tenerife. 

Unos cuantos proyectos por realizar, escribir, frente a la más rotunda falta de deseo.

La calle, bien. Frío y oscuridad soportables. Como siempre en diciembre pienso en un horizonte luminoso y benigno. Así es como soy un buen chico, una buena persona, un optimista preservado. Total, yo no estaré cuando se retiren todas estas escenografías cíclicas.

Ahora bien, eso de la bandera del Congo no tiene parangón.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Sábado, 9 de diciembre de 2017

Se reanima la gente en la calle con bolsas de compras y ya aparecen los árboles y otros abalorios navideños. en cualquier esquina
¿Qué me ocurre a mí con la amistad?
Al desarraigarme perdí (también) el orden natural de los acontecimientos sociales, el seguimiento, caída y muerte de las amistades. Cierto es que  aquí se estableció otro orden, pero ya apenas era natural,. No había el elemento de lo cotidiano,. No existía el seguimiento. Han ido apareciendo y desapareciendo, aquí, según lo impulsaban las mareas de los ciclos vitales. Algunos han sido recuperados; con otros tropiezo, después de la gran grieta de finales de siglo. Hoy por ejemplo, y por segunda vez en semanas, he dado con la pintora R., sola por la calle, doblada por la edad, la tan atractiva, dulce e independiente pintora R. ... Pero no me he atrevido a saludarla porque no recordaba su apellido.
Pero con los amigos de allá, ¿qué es lo que ha pasado? Me refiero a amigos hermanos, con lazos de amor que parecían inalterables. 
El tocado por la muerte y tan reiterado en las últimas semanas, me lo decía como un reproche la tarde de la visita, solo que alterando la secuencia, cuando me dijo que yo había traicionado (¿fue este el término?) o abandonando a los que me querían. ¿A quiénes se podía referir? ¿Quiénes me ofrecieron su apoyo, su afecto, su hermandad, salvo los hermanos Padorno o el caso más reciente del poeta I.C.C.?
Me negaron. Buscaron mi amistad para alzarse, para tratar de contar con otro secretario u hombre de paja.
Por estas latitudes de la vida sé que la amistad está sobrevalorada. Que aun los amigos de la infancia se mantienen próximos siendo nuestros caminos tan divergentes.